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Luz y Oscuridad

Es hasta cierto punto extraño, o si se quiere, aterrador; pero en la más absoluta oscuridad es cuando más brilla la luz.

Nos han educado en una noción altamente cuestionable de civilización (¿consumismo? ¿política?), llena de convencionalismos inútiles, tratando sutilmente (no siempre) de que creamos que lo diferente es innecesario, molesto y equivocado, construyendo a nuestro alrededor esta falsa democracia que nos tiene adormecidos, insensibles y quietos.

Nuestra arma es la justicia que se deriva de ése sistema, pero nos tienen atados de pies y manos, porque es un sistema que se interconecta y se autoalimenta, ante el que muy pocos tienen el verdadero valor y poder de no venderse. Nuestra libertad, la libertad que los que nos dirigen nos gritan que tenemos, es falsa. Nuestra verdadera libertad está muy lejos de su alcance (en nosotros mismos) pero juegan a manipularla.

La oscuridad se cierne sobre nosotros, pero ya no hay héroes. El falso individualismo que nos han enseñado se yergue excesivo tapando la luz que es necesario que aparezca; ¿acaso hemos olvidado que todos juntos somos más fuertes? ¿hemos olvidado tanto cuán triste es que el resto del mundo se olvide de tí para que todos lo hagamos?.

“La guerra no ennoblece a los hombres, los envenena” (La Delgada Línea Roja, 1998). No caigamos en fabricar violencia por violencia. No olvidemos tampoco, anestesiados por la civilización donde nos contienen de forma políticamente correcta (y ni éso) nuestra fuerza, la revolución, la sangre palpitando en las venas, encendida ante la injusticia.

revolucionTenemos el mundo en nuestras manos, éso nos ha metido en la cabeza el consumismo, pero cuando se trata de luchar contra la oscuridad (injusticia) política que envuelve al mundo, nos sentimos superados, nos sentamos a esperar qué pasa, nos quedamos quietos, mudos, para que no nos quiten nada. Escondidos con lo que ellos nos permiten tener. Paradójicamente, cuando habríamos de centrarnos en mejorar, en creer y planear la revolución para cambiar el mundo, nos distraen con el propio mundo donde nos envuelven. El consumismo nos ha hecho amnésicos y egoístas, incluso homogéneos.
Falta educación, ética, filosofía, conciencia. Falta aprender a pensar. Falta respeto por el ser humano.

De una espada cerniéndose frente a tí puedes defenderte con otra espada, sin trampa ni cartón; pero ¿cómo nos defendemos cuando la justicia está corrupta? nos queda sólo la desobediencia, si somos capaces de desentumecernos (el blindaje del sistema).

Probablemente mucha gente vivimos en un tiempo (¿universo incluso?), el que nos ha tocado vivir, pero al que quizás no pertenecemos del todo, no el correcto. Como aquel gato de Schrödinger que debiera estar corriendo por el campo y subiéndose a los árboles, no dentro de una caja; se merece (por el simple hecho de estar vivo) tener la valentía de preguntarse qué habrá fuera de su caja y encontrar dentro de sí la fuerza para rasgar y destrozar el cartón, y atreverse a salir afuera; luchar, vivir y morir fuera de la caja, con dignidad.

(Reflexión abstracta social) (mejor escuchando Evanescence – Everybody’s Fool)

//Escrito por Atlanthis. Todos los Derechos Reservados. //

Sin título (ya lo pensaré)

Soy difícil,
soy más difícil de lo que crees,
dentro de mí existe una oscuridad
que no conoces,
que a veces escapa
y domina al mundo.
Luces y sombras que bailan
en mi interior
y música que me ataca,
que rebota en mis paredes
mientras sangran mis órganos internos
y la niebla se agolpa tras mis venas.
Hay días de ésos,
que sólo es tu presencia
lo que libera un rayo de sol
que traspasa mis ventanas
y arremete atrás,
hacia las paredes,
la oscuridad.
Podría pensarse
que cuando eres feliz
ya no tienes días de ésos,
ésos en que los abismos
implosionan hacia fuera
y la ciudad se vuelve
una informe masa gris
de canciones en mis oídos,
de palabras,
de éste fuego sin aire
que resuena en mi alma
y la empuja hacia dentro y hacia afuera,
que la sacude, que la empuja,
que la llena de humo
y a la vez la despeja.
A veces la sangre se me detiene
y el universo gira
demasiado deprisa
y demasiado lento a la vez,
y los reloges me acorralan,
y las palabras me acuchillan,
estoy en una habitación blanca
y está llena de salidas.
Después todo se expande,
se contrae y algo se libera,
las pupilas se dilatan
y las ideas se asientan,
los átomos que por mi piel se deslizan
duelen menos,
me sacudo como un gato
y es un día más que pasa,
que se diluye.
Y casi,
soy un ser de tantos
otra vez.

//Escrito por Atlanthis. Todos los Derechos Reservados. //