El rey abdica, el pueblo grita Referéndum

Hoy es un lunes mediático, extraño, esperado, con pie para tertulias de grandes palabras e imágenes en sepia de la filmoteca de RTVE. Un lunes de redes sociales, telediarios, artículos periodísticos al rojo vivo, con dudas, conformismos, frases fachas o gritos de cambio, según se escuche o lea. Tras 39 años de reinado, el Rey Juan Carlos anuncia su abdicación sobre su hijo Felipe. Los mismos 39 años que España sostiene sobre sus hombros al hombre que Franco eligió para gobernar su legado.

Quizás tengamos ante nosotros las acciones de un hombre cansado, cansado de gobernar un país muy diferente al que cayó en sus manos jóvenes, o tal vez cansado de que todas sus acciones se cuestionen, o quizás cansado de no saber qué hacer con un poder de funciones dudosas y rancias al que ya le ha sacado todo el jugo posible. Es posible que además, este hombre cansado haya sucumbido al marketing de unos asesores que tienen claro que el futuro de la casa real pasa, sin postergarlo más, por un cambio de actores más queridos en las portadas del Hola!, con menos cacerías a sus espaldas y más apoyo de los que creen, que la institución monárquica sigue sirviendo para algo más que cobrarle facturas a nuestros impuestos.

Sea como fuere, imagínense que viven en un edificio junto a más vecinos. Imagínense que hace 50 años alguien nombró a un administrador, y a pesar de la disconformidad con él de la mitad de los vecinos, llámenlo costumbre, pereza, satisfacción o miedo pero el presidente del edificio aún le mantiene en el cargo, ignorando las voces discordantes. Este administrador, es un chapucillas que cobra regularmente su sueldo, una cuota bastante alta por cierto, y aunque de vez en cuando parece que hace algo importante por el edificio, normalmente mete la pata más que otra cosa y no termina de justificar por qué él y no otro es el indicado para administrar el edificio, o incluso, la utilidad de su puesto, ya que realmente, es el presidente quien realiza todo el trabajo. Pues bien, imagínense que este hombre se jubila, y un buen día aparece su hijo, quien retoma su trabajo, sueldo y demás quehaceres. Cierto es que los vecinos no saben cómo trabaja el hijo, es posible que sea más apañao que su padre, pero el 50% lo duda y en cuanto le ven, presionan al presidente para votar todos si quieren darle una oportunidad al hijo o visto lo visto, prefieren cambiar esta organización por una mejor. Lo más democrático, salga el resultado que salga, es darle la oportunidad a todos en el edificio, de decidir con su voto; en mi opinión y creo que en la mayoría de las de ustedes.

Dejando ahí esta pequeña ficción, vivimos en un país democrático, al menos, todo lo que nuestro Gobierno nos deja que sea. Cerremos por fin la puerta de las consecuencias de la Guerra Civil ¿no creen?, perdamos ya de vista la alargada mano de Franco. El pueblo español tiene derecho a decidir libre, con sabiduría o con ignorancia, pero libre. Muchísimas son las voces que tras la noticia de la abdicación de Juan Carlos, se han alzado pidiendo un Referéndum. Un muy ansiado por muchos Referéndum para decidir si los españoles queremos vivir bajo una Monarquía o dentro de la III República.

¿Por qué hoy, por qué ahora? porque no es un sentimiento, un pensamiento, una necesidad nueva, es algo que viene cuajándose desde hace años, desde que un dictador trazó las líneas que trajeron la Monarquía de nuevo a España. No fueron los españoles lo que coronaron al Borbón que ahora abdica, fue Franco. ¿Por qué entonces pedir ahora con más fuerza este Referéndum? porque en los últimos años se está catalizando un cambio social, porque estamos llegando a un punto de inflexión donde el pueblo ya no puede soportar más que otros decidan por ellos en cuestiones vitales como ésta; porque ese mismo pueblo, se encuentra en el mágico proceso de darse cuenta de que el Poder en España necesita un cambio -ahogados como estamos por las decisiones catastróficas y egoístas de la casta dominante- y de que podemos conseguirlo.

Desde bien temprano esta mañana, se han convocado numerosas manifestaciones a las 20h en las principales plazas de todas las ciudades de España para apoyar esta petición de Referéndum que algunos partidos como Podemos o IU ya han decidido presentar legal y oficialmente (ojo PSOE, cuidado con las decisiones que toman, el electorado de izquierdas no va a perdonar ciertos conformismos cobardes). Si España quiere que la Monarquía continúe encarnada en Felipe y Letizia, o el regreso de la República en su versión 3.0, se decidirá en las urnas. No hoy, no en Twitter, no sentados en nuestras casas. Se decidirá en las urnas si se aprueba dicho Referéndum. Y para ello, tenemos que salir a la calle.

Las bromas, los silencios, las conversaciones en el bar… no van a modificar las cosas. Acudir a las manifestaciones sí, hacer que nuestra voz -la voz de la libertad- se oiga, sí. No debe de dar miedo que el pueblo hable, señores del Gobierno y conciudadanos. Sea el resultado que sea, lo más importante aquí es el ejercicio consciente y democrático de nuestra libertad y nuestro juicio. Citando a Cayo Lara, en sus declaraciones de hoy, “es la hora de que hable el pueblo, es la hora de la democracia en mayúscula”. Citando a Pablo Iglesias de la misma forma, “debe convocarse un referéndum. No somos súbditos sino ciudadanos. Es la hora de que la gente tenga la palabra”.

En el siguiente enlace al diario Público, pueden leerse todas las convocatorias de manifestación de hoy, así como los trending tropics relacionados.

//Escrito por Atlanthis. Todos los Derechos Reservados. //

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