Reflexiones

Hay situaciones que te hunden. Que te cansan existencialmente como si hubiesen estado en tí mil años. Situaciones que  hacen que no puedas ni pensar, porque es como si tuvieses algo muy pesado en mitad de la mente y no te lo pudieras sacudir de ninguna forma.

Hay veces en la vida que honesta y humanamente no sabes qué camino tomar, si hablar ó quedarte callada. Y es que hay veces que las palabras se quedan cortas, porque la persona que las tiene que escuchar no las entiende ó sencillamente está tan ciega que no le importan y prefiere la ignorancia (que no conoce) de su propio mundo.

¿Qué se hace cuando una persona está tan equivocada que ha hecho una casa dentro de su error y vive en ella? Cuando una persona está tan equivocada que ha cambiado el sentido de la realidad y ha imaginado una nueva donde se cree todo lo que pasa por su mente y se llena las manos con cada pedazo de la realidad imaginaria que ha creado. No está loca, es simplemente como cuando le hablas a un gato y éste te mira, y le bajas del sofá y le dices que no se suba y él entiende que quieres jugar con él y se sube de nuevo y empieza a dar volteretas sobre sí mismo, las patas bien estiradas hacia tí. Habláis un idioma diferente, es incapaz de entenderte de ése modo en ése momento. Ó como cuando Windows te dá errores extraños e inintengibles para la gente normal y miras la pantalla de tu ordenador y te sientes impotente y absurda, y un poquito imbécil también.

Ahora multiplica ésa impotencia por diez mil y con una buena dosis de frustración e indignación me entenderás. Ó casi.

Qué fácil es hablar de lo que uno no conoce, de quién a uno no le importa, de la primera idea absurda que se te pasa por la cabeza y que no te importa si es verdad ó falso. Qué fácil es conocer a alguien, y que te cuente algo, y tú apoyarle sólo y únicamente porque conoces a la persona que te lo está contando, porque tienes una relativa confianza en ella, y quieres ser amable, y quieres ofrecerle una opinión, y realmente no te importa hasta qué punto es verdad ó no lo que te está diciendo sobre otro alguien, ni te lo planteas probablemente, ésa persona te cuenta que alguien le ha hecho tal ó cual, que es una ó un tal ó cual, y lo asumes sin reparos, y le aconsejas con un típico: has estado perdiendo el tiempo ó no merece tus palabras.

Y me pregunto yo, ¿y si lo que ésa persona te está contando sobre otra no es verdad en absoluto? ¿y si ésa persona realmente no sabe de lo que está hablando? porque a veces no sabemos el daño que hacemos al decir cosas sobre alguien, cosas que se dicen adrede como flechas buscando una diana. A veces no sabemos lo equivocados que estamos.

Una cosa es opinar sobre una película ó sobre algo ó alguien que más ó menos conoces, una cosa es plantear una hipótesis, dar una opinión preguntada abiertamente ó buscada en forma privada con buena intención, y otra muy diferente hacer apología de algo que no conoces, acusar sin pruebas, insultar sin saber si lo que dices es verdad ó mentira, etiquetar a gritos a una persona porque es divertido dejarse llevar por la peor parte de nosotros mismos y porque nos dá la gana, y porque no nos importa en absoluto que la persona que tenemos delante (física ó virtualmente) sea realmente éso que le estamos llamando, éso que hemos oído por ahí, éso que queremos decirle porque somos inteligentísimos y sabemos sus motivaciones, su manera de pensar y en fin, todo a ciencia cierta. Porque XX es un imbécil porque lo digo yo. Y XX es egoísta ó envidioso porque lo sé. Y nada, nada en este mundo, me va a convencer de que estoy equivocado. Porque lo sé. Y lo grito a los 4 vientos. Y me la suda.

Hay situaciones, como decía al principio, que te dejan con la boca abierta. Que te hacen repetir una y otra vez: cómo me puede estar diciendo ésto a mí ella. Situaciones que no merecen la pena, que es mejor dejar, pero que te enfadan a un nivel inusitado, que sólo eres capaz de enfrentar con gran oscuridad ó con tranquilidad extrema. Porque te afectan. Porque la parte de tí que se rebela ante la injusticia alucina en colores ante las mentiras que te están cayendo encima.

Y curioso, cómo pasa que ésta persona nunca ha hecho nada mal, no ha tenido errores, ó si los ha tenido han sido en cosas futiles. Como siempre ha hecho lo que tenía que hacer cuando lo tenía que hacer. Siempre ha estado ahí cuando la has necesitado. Ella por supuesto, no encaja con ninguna de las etiquetas que a tí te ha puesto. Y llega a tal punto de creérselo, que incluso llega a atestiguar fehacientemente que te produce envidia ó que es un modelo para tí. En su mente, por su puesto. La realidad es otra.

Porque cuando alguien demuestra que no te ha entendido nada de nada en absoluto, cuando descubres que se imagina cosas sobre tí, cuando miente sobre tí y convence de ello a otras personas, cuando se dedica a hacer montañas de un grano de arena, y te expone a tí y a vuestra privacidad, y de repente hace como que todas las cosas que habéis vivido han sido falsas, como que todas las reglas y los límites y las libertades que habéis compartido nunca hubiesen existido, y te llama loca, y no te escucha, y se crea su mundo imaginario, y te malinterpreta, y te echa a la basura, y critica cosas y te llama otras y se difumina ante tus ojos la pequeña parte de ella que aún te mantenía a su lado…

Entonces, cuando pasa éso… ¿entonces qué haces?… ¿sigues su juego? ¿te explicas? ¿la miras despacio y das media vuelta para no volver jamás?… Si te callas otorgas, le das la razón por omisión. Si hablas cada vez tienes que gritar más para que te escuche, y aún así no te entiende y encima de todo quedas tú de loca.

Y al final acabas pensando que no vale la pena. Que hay situaciones, gente en ocasiones, que no merece la pena. Que la gente que te quiere y te conoce y te entiende está a tu lado. Que tu conciencia está tranquila, a pesar de los errores que has cometido porque nadie es perfecto. Que el tiempo pone todas las cosas en su sitio aunque ya no te importe qué piense ésa persona. Te das cuenta de que las personas cambian y que algunas, se enloquecen en cierto sentido con los años. Y en cualquier caso, te levantas a la mañana siguiente y piensas que casi todo el mundo merece ser feliz, que cada cual es libre de intentarlo a su manera, sin hacerle daño a otros claro, pero es que ella ya está muy lejos de tu vida y de las cosas que te importan. Ah, claro, se me olvidaba, alguien dirá que es que ella nunca te importó, o que lo hizo cuando podías sacarle algo a cambio. Ya.

A veces es bueno reflexionar en voz alta. A veces hay cosas que no están destinadas a continuar. Y a veces te alegras tanto de ser cómo eres, de tener la vida que tienes y la gente alrededor que tienes. A veces te sientes sumamente feliz de las decisiones que has tomado en esta vida, de haberle hecho caso siempre (o casi, nadie es perfecto) a lo que tu alma te ha dicho, y de mirar al presente y al futuro con una mirada limpia y clara, aunque haya alguna falta de ortografía por medio.

//Escrito por Atlanthis. Todos los Derechos Reservados. //

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6 Respuestas a “Reflexiones

  1. No te había leído hasta ahora… jejeje. Gracias por hacerlo y por tus palabras. Y por aconsejarme que respirase hondo y lo dejase estar ya (algo muuuy inteligente).

    Taaaantos 54!…. Te quiero :)

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  2. No me habia parado a leer el post, lo sabes y ahora que lo hago me enorgullezco de ti, de lo que eres y vuelvo a enamorarme de la persona que un dia me robó el corazón… porque para mi punto de vista vuestra forma de tratar el asunto ha sido cómo del cielo a la tierra… la esperanza nunca ha de perderse, a veces a todos se nos va un poco la cabeza y luego volvemos al camino, tiempo al tiempo…

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  3. Estoy de acuerdo contigo, aunque a veces es tan difícil…
    Gracias por comentar!

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  4. A veces con todo y eso, es necesario volverlo a intentar por que nuestro corazón lo grita… pero llega un punto en que es mejor dejar las cosas por la paz, cuando la otra persona esta cegada, y aferrada a lo que ella cree, entonces es mejor dejarlo al tiempo, y seguir adelante aunque duela.
    Saludos

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  5. Algo me dice que sé que me entiendes. Gracias por entrar a leer y comentar. Un abrazo grande.

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  6. Y yo que creo que con este post, sólo entras en su juego. Pero te entiendo, créeme. Un abrazo y cuídate.

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Comentarios

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