Inmortal

Mírame, soy inmortal
y ni la luz ni las sombras
pueden tocarme ya.
Siento el amanecer deslizarse
por mis venas
hasta el sol,
y el atardecer enfriarse
desde mi mente
hasta mi corazón
encendido por mil millones de estrellas.

Qué imperdonable hubiese sido
no llegar a conocerte,
no tocar nunca tu piel,
no respirarte nunca,
vagar por la eternidad
que a mi alma espera
sin un pedazo de tí al que agarrarme.
Tú das la vida al alma
que por tí cavila y se alza
desde la oscuridad
hasta la mañana,
desde la incertidumbre
a la esperanza.

Qué sino tus ojos
llenarían de sentido
los vacíos inmortales,
como ellos mismos,
que de mis manos fluyen
tiñendo el infinito
y mirándome al anochecer.

Pronuncio tu nombre
y es espada que cae y sentencia,
mis dedos de metal
conocen el camino por tu espalda,
rellenan toda su fuerza
en la inmensidad que desprendes,
se cristaliza
dentro de mi sangre
tu aliento que aprueba
cada movimiento de mi cuerpo,
que estalla y se contrae,
que no cesa de luchar
por alejar del tiempo
cada minuto y que no se lo lleve.

Tú deshaces el aire en mis pulmones,
sueñas junto a mí
que nada de ésto es un sueño,
agarras mi mano sin decir palabra
y tu silencio lo explica todo.
Mírame soy inmortal
y ni la luz ni las sombras
pueden darme miedo ya.

 

//Escrito por Atlanthis. Todos los Derechos Reservados. //

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