Tic Tac

Hoy te miro,
y es como si todos los relojes de la tierra
se callaran de golpe.
Quizás el tiempo se haya detenido,
y yo no me haya dado cuenta.

Tu ausencia es el crujir de muelles
de mi cama vacía,
mi imagen difusa
y mal definida
que me enseña el espejo,
el corazón en paro
por un ERE indefinido,
la nariz resfriada,
los ojos con cataratas,
los tactos tan valiosamente acumulados,
perdidos.

Aquellos veinte segundos de un beso,
diluídos como la sacarina
en el café aguado de la memoria,
los botones de tu camisa atascados,
tartamudas la palabras de amor
que no sé cómo
lograban salir de mi boca,
tan torpe.

Hasta el motor de mi coche
está triste,
el gato no me mira,
la vecina me evalúa
y mueve de un lado a otro la cabeza
al mirarme,
tu cepillo de dientes olvidado
se asemeja,
día a día,
a una de esas estatuas
fervorosamente veneradas
y a las que inutilmente
se les habla.

Te meces en los sueños
que no me encuentro con ganas
de expresar en los papeles,
el vaivén de las hojas
del árbol que se asoma por mi ventana
es la tinta que se mece
entre mis dedos
y la razón en mi mente.

Como la última luz del día,
las aceras me apartan de sus pasos,
los neones cuchichean,
los policías me observan mal
y los bares agotan
todo el alcohol que puedo beber.

Dime dónde has estado
mientras yo agonizaba de pie,
ahora que te veo
se me enciende la señal
triangular de peligro,
me recuerdas a la columna del garaje
ésa con la que siempre me estrello,
me entran ganas
de salir corriendo
y de apagar las luces de las calles
y tumbarte sobre el asfalto con mi cuerpo,
todo a la vez.

Avanzas y me dejas la tortículis
de mi cuello girando sólo
persiguiéndote atado a mis hombros,
yo me quedo,
alguien debería tirar lo que queda
de todo lo que no me has dejado,
limpiar el frigorífico,
meterle comida dentro,
limpiar los cristales
y que brille el sol,
cambiar el ambipur del baño
y ponerse una camisa nueva.

Si mi corazón no quiere
tendré que hacerlo yo,
ponerle pilas al despertador
y que mis días hagan tic tac,
poner tu nombre en la pared
y recordar qué es
lo que no debo volver a hacer,
recorrer las mil calles
que llevan hacia tí
y tachar el sonido de tu voz
de mi memoria.

Las vecinas volverán a sonreírme,
el gato se atreverá
a pedirme comida de nuevo,
alguien desabrochará
los botones de mi camisa por mí,
y tal vez hasta las plantas revivan,
el IVA de mi soledad
llevará la contraria al país,
y quizás, sólo quizás,
yo consiga creer
que cuando vuelva a cruzarme contigo,
romperé de una puta vez
las manecillas que marcan los segundos
que dejé de vivir contigo,
sin llorar.

//Escrito por Atlanthis. Todos los Derechos Reservados. //

Anuncios

Una respuesta a “Tic Tac

  1. Aplausos…

    Solo puedo aplaudirte, con palabras.

    Increíble. Me ha encantado.

    Se te echaba de menos por aquí.

    ;-)

    Me gusta

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s