Cuando tú no estabas

El mar acababa de tragarse el mundo.
Nada ya,
nada quedaba de tí,
de mí,
el universo pasó a ser
un paraíso deshabitado,
inhóspito para nada que no fuera
el recuerdo de tu cintura en mis manos,
la espuma llena del sabor
a sal que ningún beso
tendrá jamás
y lo sé,
las palabras que nunca necesitaron
ser pronunciadas
que viven eternas dentro del alma sin voz,
que estalla en mis oídos
blanca, blanca sal
invisible, varada en esas olas,
despiertas,
despiertas como yo no lo estaré
nunca,
como nunca lo estuve,
como no puedo estarlo;
floto entre dos realidades
que acaban de fundirse en una
porque de la que vengo
todo se ha quedado atrás,
perdida,
atrás.
Imposible,
el olvido es imposible y lo sabes,
lo sabes tan bien como yo,
¿crees,
has creido alguna vez
que es posible
detener el azur del mar roto en el horizonte?
podría decirte que no es azul…
que es verde,
rojo atardecer,
que es gris inevitable en la orilla,
que es un cielo tan profundo
en los abismos de la humedad
del corazón del universo,
del mío,
que encierra la vida que se quiebra
que se fragua
y que vuelve a renacer,
rebelde,
imposible de atar,
como mi amor,
como mi ser,
arrastrando sentimientos,
memorias,
que sólo aquí tienen sentido,
que te torturan las noches lejos
de algo que te falta
y no sabes qué es,
destrozando todo
lo que tu interior no sabe,
o no quiere,
o no puede detener,
que estrella su fuerza desesperada
en tu propia desesperación,
las nubes que lejanas respetan el silencio
que queda detrás de las olas,
muriendo…
muriendo,
renaciendo,
construyendo castillos más altos
de lo que las estrellas pueden ver,
tomando lugar,
tomando verdad,
tomando aire…
más altos incluso que el amor,
porque es su firmamento, su sueño,
volar una y otra vez,
remontándose,
cada instante,
volviéndose más frágil
todo,
más total,
más absoluto
en su propia irracional inmensidad,
sin razón,
sin locura,
con una lógica tan llena de sí
que no puedes más que rendirte sobre
el saber fugaz
de que todo está entendido,
de que todo está encajado,
convertido en suficiente,
en perfecto,
completo,
incluso omnipotente;
los peldaños de la mente se derrumban uno a uno
ante esa fuerza,
como el mar se derrumba a sí mismo,
y se crea,
y se dibuja
entre los rayos del sol
reflejándose,
jugando a brillar con más intensidad que la madrugada,
con más color que el alba
mientras le hace el amor
arrancándole gritos de belleza
que duelen en mi corazón,
y se repliega sobre sí mismo
uniéndose con mis ojos,
amante,
con mi piel estremecida
entre sus trazos,
entre sus brazos
que se abrazan a sí mismos
y a mí entre ellos,
deshecha,
convertida en escalofrío,
inservible lejos
de la mirada que me tiene
encadenada a la arena,
al atardecer,
a algo dentro de ese mar
que no puedo explicar.
Parecía que el mar fuera a comerse el mundo,
parecía que toda existencia hubiera desaparecido en su alma,
como si fuera lo único que no se ha perdido…
y yo tuviera una razón para vivir
además de tí, de mí
que no necesito nombrarla,
ni decirla,
ni obviarla,
porque ya lo está.
Y habría querido golpear el universo,
la espuma,
y que el agua me tragara;
ahogué mi pasión
sin mover los pies de la orilla,
y sentí
que la inmensidad no me llenaba tu vacío,
ni los de mi existir,
tenebrosas ciénagas,
sólo la soledad del mío.

//Hace tiempo desde que escribí ésto, hace tiempo. En una playa que hace años no visito, en el coche de alguien con quien no sé si alguna vez volveré podré volver a hablar.//

//Escrito por Atlanthis. Todos los Derechos Reservados. //

Anuncios

Una respuesta a “Cuando tú no estabas

  1. Ella te está leyendo. Lo sé. Nos lee a las dos, pero nunca nos dice nada. Y es una pena que no lo haga. Porque el pasado, pasado está. Y nosotras tres solamente podíamos ser amigas. Tres amigas que eran iguales, pero diferentes. Tres amigas, que solo podía ser amigas y que ahora no son nada. Quizá algún día todo cambie. Pues el tiempo todo lo cura y yo confío en que el tiempo nos vuelva a traer esas tardes de coche, algún día, estas tardes de playa. Esa forma de compartir la vida cuando ya todo está en su sitio…

    Me encanta todo lo que escribes. Me alegra tu regreso. Y espero que dure.

    Me gusta

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s