Me encuentro escribiendo unos cuentos infantiles que probablemente, pasen a formar parte del proyecto de la asociación GlobalArt, que en breve publicará un libro con algunos de ellos y otros de otros autores.
Saludos a todos!!
Me encuentro escribiendo unos cuentos infantiles que probablemente, pasen a formar parte del proyecto de la asociación GlobalArt, que en breve publicará un libro con algunos de ellos y otros de otros autores.
Saludos a todos!!
Y aprendí a quitarle al tiempo los segundos,
los minutos rotos que no me servían
los devolví a las horas,
usados,
en equilibrio bajo ojos absortos ante el reloj,
miradas incrédulas,
usados y arañados
hasta el último suspiro que pude retener,
dejé de tratar cogerlos,
intentar guardarlos en mis manos para que por siempre jamás se perdieran,
dejé de hablarles
mientras el péndulo caía inexorable de un lado a otro borrándolos
y las agujas se clavaban,
invencibles.
Olvidé por un momento
recordar que escapan,
les da igual mi lucha,
el valor, la sangre,
la clemencia…
lo hice a propósito,
el espejo no es espejo si se le da la vuelta,
del revés la arena
no se marcha, no se escurre
en el cristal maldito,
llega,
trae,
cae por lo huecos del tiempo
para dar paso a la existencia.
Aprendí a recitar los versos prohibidos
de la invocación del señor de la locura,
a caminar por el abismo de sus órdenes,
cambie ciento y un alma
por algún sueño prometido
desde quizás,
el abismo eterno de la esperanza inmortal,
inmortal como el espíritu,
inmortal como las almas,
inmortal como los sueños mismos,
quizás,
a veces,
si se creen.
Creer…dejé de creer la benevolencia de la sirena
que prometía espera en las manecillas
eternamente hasta que cumpliera con mi fe,
no,
me sedujo a mi, no al reloj,
ahora creo en el poder del deseo
que hace realidad la magia,
la misma fe,
la verdad de que aquello que dejamos de hacer
no vuelve jamás bajo la misma forma
ni nadie nos deja dar marcha atrás conmovido por nuestras súplicas
para bajar el telón con otro final.
Aprendí a llamar a la puerta en vez de esperar a abrir,
a actuar, supongo, en el momento preciso en vez de en el siguiente,
tarde,
grabé esa consigna en lo más profundo de mi para no olvidarla nunca
y cumplirla acaso…
lástima que a todo esto los días sigan pasando
y no acaben de llegar,
lástima que de vuelta o al derecho, el reloj siga siendo reloj,
los minutos, minutos,
las horas, horas.
Y aprendí a quitarle al tiempo los segundos
para que no existiera.
//Una de mis poesías favoritas, si es que un escritor puede tener preferencia ante unas palabras u otras. Escrito en el 2001//
//Escrito por Atlanthis. Todos los Derechos Reservados. //
Casi estoy.
Me elevo,
giro,
transcurro como el tiempo,
rápido,
frágil,
seguro,
vuelo sobre el aire
de las llamas furtivas del viento,
suelto los caballos de la eternidad,
firmes,
serenos,
hasta el fin de la existencia que no acaba,
que prolongan y trasciendo.
Actos, páginas, historias,
qué falsos, qué vacías, qué cortas,
si pretenden que ésta sea sólo mi función
siento decirles que no voy a actuar,
viviré aunque se vayan,
sentiré,
no me importa que ellos sufran o se alegren,
eso son hipocresías,
yo no vine a satisfacer a nadie,
me quitaran la piel
pero no la fe,
el escenario lo elijo yo,
puedo imaginar que es infinito o que no lo es a mi voluntad,
decidir qué líneas del papel son correctas
y cuáles no,
es mi teatro,
el teatro de los sueños,
y yo soy el director,
fantasías, realidades, verdad,
todo y nada,
yo lo veo y ellos no,
relatividad,
no saben lo que son,
lo han leído, lo han sentido
alguna vez,
y lo han olvidado
o quizás nunca lo vieron,
así,
yo no actúo,
yo dirijo que sale a escena
y que guardo en el desván,
quien se quiera quedar que entre,
quien no que salga.
Los críticos,
que suban.
Que miren el cielo desde aquí,
que soslayen con el espíritu el infierno,
que me digan si pueden juzgarme
por algo que no sea la capacidad de amar,
será lo único que les firme,
me condenaré yo, no ellos,
lucharé por todo,
aquí, en mi platea,
romperé las tablas, el suelo,
me partiré las manos contra el escenario
pero no interpretaré un papel
a costa de mis sentimientos.
Marioneta, si
de hilos mágicos,
de fuerza cósmica,
de espíritu irreductible
y alma enamorada,
de una mujer,
de la vida,
alma que pregunta en los espejos,
incansable de vivir,
de ser vivida,
milagro a veces
y agonía.
Pues,
mi función es la que es,
no es ninguna,
no hay actores,
no hay telón,
sólo estoy yo.
Hay asientos,
unos vacíos,
otros con público,
algunos con recuerdos
y muchos rotos.
Hecha queda la presentación,
aplausos,
por favor.
//Escrito en el 2002//
//Escrito por Atlanthis. Todos los Derechos Reservados. //